Mis Memórias
Mis Histórias

Peritonitis
( Sobreviví a la Peritonitis )

Año 1990...
mediados de Diciembre... domingo en la tarde... sentía unos fuertes dolores de estomago...
me imaginé que era por las Gallos de la noche anterior (todavía no había Brahva en Guatemala...) y para el
colmo me dió antojo de comer un club sándwich del entonces Hotel Antigua con muuuchas papas fritas...
por supuesto que no me cayó bien. Tomé peptobismol recomendado por un amigo el abogado Julio Guerra,
y nada! Ya después de estarme sitiendo mal y sin resultado de nada, llamé mi querida amiga Ana Álvarez
(Gerente del entonces Lloyds Bank), para que me consiguiera un doctor y ver si era posible que veniera a mi
casa pues yo no podía moverme. Cuando llegó, el doctor Rafael Bonilla (Director del Hospital San Rafael),
me hizo los exámenes y me dijo que era una inflamación en el intestino grueso o cólon???. – Pero doctor,
siento unos dolores en la pierna!... le dije esto al momento cuando subíamos las gradas para mi habitación...
me receto unas pastillas para dolores y no recuerdo que otras cosas mas...
le pedí su numero de teléfono por cualquier cosa.

Tarde en la noche, me desperté con unos dolores indescriptibles en el estomago. Sentía como punzada
incandescentes entrando y saliendo y dibujando la Cruz de David... era tanto el dolor que no podía hacer
nada a no ser retorcerme de dolor... en este momento, les digo, tenia ganas de tirarme de la terraza
para aliviar el dolor pero esto sería un suicidio!!!
Ya que no deseaba morir así y tan lejos de Brasil... además que no haría efecto, no calmaría el
dolor pues solo eran dos niveles... si mucho un par de costillas rotas o una pierna doblada. Rosa, la cocinera
que dormía en el restaurante esta noche, se despertó asustada y se quedó sin reacción... como pude entrar a
la oficina y no se como ni donde pude localizar el número del doctor... mas lo increíble es que en algunos
minutos apareció él en un viejo carro tipo Galaxi. Los dolores seguían con más frecuencia camino al hospital
y con el movimiento del carro en cada piedra sentía que eran má fuertes todavía.

Me internaron, pero todavía no sabían que tenía pues los exámenes que hizo el Doctor Bonilla
no revelaban nada... al menos era lo que me decían.

Al día siguiente... no se si dormí por el dolor o por tantas pastillas llegaron Ana y su amigo Pablo Díaz
quienes tampoco sabían que decirme. Los dolores seguían, no se si más fuertes o menos que la noche anterior,
la barriga la tenía súper hinchada, parecía como una vejiga a punto de explotar. En una de las tantas visitas que el
doctor me hizo, le dije en voz alta (léase: GRITANDO!) Doctor cerote de mierda! Ábrame el estomago para ver
que tengo, pues si sigo así de todas las formas moriré! Tienes miedo que muera en sus manos? Recuerdo que
su dedo índice llego a mi nariz... recuerdo que era enorme como de caricatura... no recuerdo cual fue su
respuesta pero no llego a tocarme... él era mi medico, propietario y director del Hospital San Rafael
(mas conocido como La Carnecería, de este apodo me enteré después...) sobre la Calle Ancha que
conduce a Jocotenango. Me tomaron varias radiografías y solo con el movimiento de levantarme de la silla
de ruedas hasta la Sala de Rayos X era un sacrificio, me parecía una eternidad,
tanto dolor para llegar a la sala y al final... nada.

Así se paso el día, seguía sin saber que tenía. Me dijeron que una ambulancia había venido de la capital a
traerme para llevarme al Centro Medico, también los Bomberos Voluntarios y no me liberaron... claro,
tenían miedo de que en los 45 kms de camino y con malas carretera la situación se agravara... de agravarse ya
no se podía mas, lo único que podía pasar era que me muriera en la ambulancia y no en el hospital. No se a
que horas llegó nuevamente Ana para decirme que había consultado con otro doctor y le había dicho que para
que él pudiera operarme yo tenía que salir de allí e ir a otra clínica.
Sólo sé que firmé todos los documentos y me llevaron.
Calculo que habían pasado más de 24 horas desde el primer momento de los dolores después de
varios exámenes y amarrado como Cristo en la cruz, bromee con el medico y la anestesista, ella era la esposa
del doctor José Humberto González Arenas... siempre tuve miedo de la anestesia por el temor a negligencia
médica... que decían que en algunos casos uno ya no despierte o que podía o quedar parapléjico,
pero recuerdo que le dije al doctor: “Doctor, mi vida esta en sus manos y sí deseo vivir aun más”.

Al momento de la cirugía la infección generalizada era tanta que tanto la sala de operaciones como los
pasillos apestaban a podrido. No se si había zopilotes rondando o moscas azules por el área o tal vez se
asustaron tanto que desaparecieron... pero me costo olvidarme de este asunto del dolor.
Desperté con sondas, tubos por todos lados y fue la primera vez en la vida que me encontraba
internado en una clínica. Me confirmó el doctor que dos litros de pus salió de este mi corpitio.
Estas son señales de que la vida es corta y hay que vivirla.

En mi primera refacción recuerdo que me sirvieron huevos, plátano, gelatina, pan... en fin... muchas cosas
sólidas y desconfié hasta del doctor... cómo iba a comer todas esas cosas si todavía tenia la panza y las
tripas inflamadas de la operación que acaban de hacerme? Deberían de haberme servido algo de comida
para enfermo, no? Me comí solo la gelatina y no acuerdo que más... a lo mejor estaban chequeando el
funcionamiento de mis tripas ya que no tengo una buena digestión y también había tenido varios ataques de
amebas en Guatemala... seguro que seguiré teniendo otras visitas de amebas.

Para no alargarme, la comida me cayó mal y allí voy, directamente a la mesa de operación otra vez!
Vuelvo a recalcar que no me acuerdo de mucho. Lo mas sorprendente, y lo único que me faltaba, es que en
la segunda operación con mis intestinos de afuera se fue la luz! La clínica no tenia nada de emergencia...
menos electricidad! Hasta me dijeron los que me visitaron que la higiene no era envidiable tampoco ... a saber!

En este momento, en el que yo me encontraba con todo de fuera y la clínica seguía sin electricidad,
pasó Ana, quien tomaba su tiempo libre para hacerme visitas y este día allí estaba... antes de ir a un concierto
de Bob Porter en la Iglesia la Merced junto con Pablo... Ana logró conseguir una linterna con el doctor Soto
que vivía al lado que estaba arreglando algún desperfecto mecánico de su carro... Ana la tomó sin pensar ni
preguntar al igual que una candela que partieron en dos que a pudiera se mobilizar y conseguió tambien
una linterna de llavero de un familiar de otro paciente que conseguió... así fue como lograron introducirme
las tripas de nuevo y coserme la segunda vez.

Dios mío! Operado con dos linternas... una de llavero!!! En alguna película o libro
de terror vi una situación parecida. Gracias Señor! Gracias Ana.
Gracias Doctor Humberto! Muchas y muchas Gracias a todos!

La falta de luz en esta noche fue causada por una bomba de la resistencia armada contra la dictadura en las
torres eléctricas. (Para entender sobre la lucha armada en Guatemala
recomiendo leer el libro “La Fruta Amarga”. Gracias Bomba).

Mi recuperación fue en la ciudad capital con mi segunda familia en Guatemala, la familia Tapia, chilenos.
Gracias Patricia Tapia, Doña Cecilia Tapia, Don Mario Tapia y a todos! Recuerdo el momento cuando vinieron
a traerme, era un domingo... yo sentadito en el bar del restaurante esperándolos, alli vivia, en eso apareció
Giovanni Solá y me da un abrazo de oso justamente en la barriga... ya lo mataba!
La cicatriz es larga, del ombligo hasta los testículos... o sea una cesariana pero al revés, tenia bolsas de
drenaje en los dos lados, ya ni me acuerdo de cuantos puntos fueron. La recuperación fue en la casa de
Doña Cecilia Tapia, mi segunda madre, mi primera enfermera, mis ángeles... amén.
Todo estuvo perfectamente bien atendido... las idas y venidas del Centro Médico para consultas...
las medicinas en su estricto horario... la dieta alimenticia... pero sobretodo, todo casero.
Ah! que rico! Allí convalecía yo acostadito en mi cama con una vista al bosque, admirando las ardillas que me
daban fuerza espiritual de poder recuperarme rápido. Hummmm, pero la fuerza vino cuando yo debía hacer
tres curaciones al día... primero abrir con un Gillette... después introducir un hisopo para que la pus pudiera
fluir, debía hacer esto pues la herida cerraba rápidamente y debía de tratar de sacar toda la infección acumulada.
Las primeras veces si le tuve que hacer huevos ya después se volvió una rutina. Mis primeros pasos parecieron
como maratón de San Silvestre... en cada paso sentía que no llegaba, era cansado... toda una victoria!

Ahhh! Muchísimas gracias Ana Álvarez por conseguir los antibióticos que lograste traer con tus contactos
directamente de EUA, ya que los que había en Guatemala no hacían mas efectos por la infección tan severa
que tenía. Mario González... nunca voy olvidar la vez que viniste con tu familia a verme y todos tenían cara de
que iban a enterrarme... solo les pedí que no avisaran a mi familia... y la primera cosa que hicieron fue
llamarlos!!! Ellos estaban en una boda en Brasil, mi hermana Irlete contenía el llanto...
mi mamá sabia que algo pasaba pero no le dijeron nada... Irlete Terezinha consulto con el amigo doctor
Osmar Terra, quien le dijo que esta era una operación de altos riesgos ... prepárense para lo peor...
de 10 tal vez uno... y seguía llorando... gracias hermana por
tus lagrimas... les llamé para que escucharan de mi boca de que sobreviví la peritonitis
y que mi linda madre siguiera orando por mi. Beijos Mamae.

Prohibí las visitas, ya que ninguna era alentadora... todos tenía cara de que en realdidad no pasaría la noche.
Gracias a todos, me hicieron revivir! Y aquí vuelvo a pedir disculpas por las groserías que les he dicho.

Mi primera ida al baño en la clínica con muletas o andador... no me acuerdo, pero si recuerdo mi primer
encuentro con el espejo... no me reconocí... la imagen reflejada me era desconocida, parecía un sobreviviente
del holocausto... Y no exagero. Gracias Pablo por la primera afeitada post cirugía... mas se que hasta hoy
ustedes se ríen de que usaba los absorbentes al revés, fue el primero más creo que fue la enfermera que lo
hizo pues yo no tenia el sexto sentido puesto ni el séptimo. Solicité que me trajeran una televisión del restaurante
a mi habitación y poder tener una enfermera que durmiera conmigo pues tenia mucho miedo de cerrar los ojos,
tenía pesadillas con muchas imágenes de terror... recuerdo que veía siempre un muro con sombras negras
de personas, todos de cabeza para bajo y mirando hacia arriba...(me acuerdo estas imagenes plasmadas en
un muro en la zona uno en la capital alla por 1985) me imagino ahora que era efecto de las medicinas
o al menos eso quiero creer. No saben cuanto deseaba tener un sabor diferente en la boca... añoraba una
coca-cola de esas bien frías o aquellas que tomaba en Santa Rosa en la libraria Ipiranga en las escapadas
de mi primer trabajo de escritorio (archivaba todas la papeleria y sí, habia montañas de papeles)
en la Cooperativa Mixta Sao Luís.
La enfermera me humedecía la lengua con agua...
la primera vez que tenia algo líquido en la boca, la mejor de mi vida... agua fría hervida...
tomaba varios sorbos en el día y la noche, recuerdo ese sabor unico.

No deseo mencionar aquí mi primer encuentro con el Dr. Bonilla en las calles centenarias y
empedradas de La Antigua Guatemala... fue desagradable.
Mejor si, una frase.

- Mira, Pedro sobrevivió!!!!????
Hijole de la ....

Los puntos eran unas tremendas grapas con tubitos para fijarse, estéticamente era horribles.
Y que!
Llevo la cicatriz hasta hoy... esta raya la veo todos los días y siempre, siempre agradeceré al
Dr. Humberto así como a Ana, sus esfuerzos para mantenerme con vida.

Gracias Señor, trataré de cambiar un poco mi estilo de vida.

 

Corrección y colaboración:
Eloisa Porras
Antigua Guatemala
26.octubre.2007


Dos semanas de la cirurgia. En plena recuperación.


Dr. José Humberto González Arenas

Extradido de WIKIPEDIA
Peritonitis
Es la inflamación aguda o crónica de la membrana del peritoneo.
Esta inflamación puede ser por bacterias (bacteriana) o bien secundaria
a un traumatismo directo en la zona del abdomen,
por acción de los jugos gástricos, sales biliares.

En el caso de las peritonitis agudas suelen manifestarse con dolores
abdominales, náuseas y vómitos, fiebre, hipotensión, taquicardias
y sed. El abdomen se vuelve muy sensible.

Las peritonis crónicas se deben a una evolución de las agudas si
no se han curado bien, pero no suele ser lo normal. Lo más normal
es que se originen como consecuencia de otras enfermedades crónicas
y administración de fármacos de forma continuada.

La peritonitis, puede provocar una deshidratación en el enfermo
y provocar falla orgánica múltiple, o multisistémica,
lo cual puede llevar incluso a la muerte.


Sinos Inmobiliaria
Real Estate, Bienes Raices en La Antigua Guatemala

sinos@sinosrealestate.com
Celular : ( 00 502 ) 5502-4962

Trabajando para Usted desde 1990
www.sinosrealestate.com